Resistiéndose a crecer …No, no es una cuestión de edad. Existen ejemplares de 30, 40, 50 años y Mas , a quienes el paso inevitable del tiempo los convierte en unos terribles “pavosaurios”. Nos los conseguimos por doquier y no dejan de causarnos una mezcla de curiosidad, hilaridad y –por qué no decirlo– una sobredosis de fastidio…..!!!!!!!!!

bailemosMRF

Pese a que hace años dejaron atrás la etapa de la adolescencia, basta con observarlos para darnos cuenta que luchan denodadamente por mantenerse aferrados a ella, se resisten a crecer e invierten una enorme energía en el empeño, y aunque como amigos pueden parecernos muy seductores y divertidos, cuando se trata de tenerlos como pareja llegan a resultarnos un quebradero de cabeza: el desfase casi patológico entre la edad cronológica que tienen y la inmadurez emocional que manifiestan los hace una caricatura de hombre-niño.

ficiales e inestables, carentes de vínculo, porque al menor indicio de que pueden tornarse en algo serio se asustan y acaban produciendo ellos mismos la ruptura, lo cual explica que cambien continuamente de pareja o sean empedernidos infieles. Exigen lo que no son capaces de dar, incumplen sus promesas, inflan sus logros y no se responsabilizan por sus emociones. La culpa de sus desaciertos la buscan en los demás, por lo que no admiten sus errores, manipulan haciéndose las víctimas y son hábiles para voltear las situaciones a su favor. Se resisten a cambiar, les horroriza sufrir, nada puede obstaculizar su deseo de libertad. Tras esa apariencia seductora y divertida, conectada con el lado placentero de la vida, se esconde alguien tremendamente inseguro y con un temor terrible a la soledad.

El engancharnos con un “Peter Pan” moderno pone sobre el tapete nuestro complejo de Wendy. No es casual que se diga que “no hay un roto sin un descosido”. Bien nos vale estar alertas a las señales que nos advierten del riesgo que corremos de convertirnos en una madre sustituta si lo que queremos es un compañero y no un hijo a quien cuidar.

Compartir un proyecto de vida en común teniendo Quienes quedan anclados en la adolescencia “peterpánica” están centrados en sí mismos, tienen el deseo interno de ser cuidados, sobre todo por su pareja; sus necesidades son apremiantes y carecen de visión de futuro; persiguen experiencias estimulantes sin medir los riesgos o consecuencias. Como no aceptan la pérdida de privilegios que comportan los compromisos, tienden a tener relaciones superque lidiar con estas condiciones, apunta al fracaso.

Aunque la mujer crea en el mito de ser imprescindible, peque de ser una “puedelotodo” que gusta de mantener el control o piense que el amor contiene mucho de cuido, sacrificio y resignación, es probable que con el tiempo se harte de excusar a su hombre-niño, de hacer las cosas por él, de ahorrarle lo engorroso de la vida adulta, de protegerlo de sus conflictos interiores, satisfacer sus caprichos y sobreponerse a su puerilidad emocional.

Muchas madres, novias y esposas tendríamos que dejar de fomentar “Peter Panes”, pues nunca se acabarán mientras sigamos existiendo solícitas Wendys………..MRF

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