España_ “Madrid es la cuerda con la que se ahorca Podemos” Santiago González anuncia un nuevo dicho popular “pintas menos que Carmona (o Carmena) en Cibeles”

Si me fumase un cigarrillo por cada columna sobre un podemita que leyese en la prensa, me tendrían que hacer un trasplante de pulmón. Los columnistas deberían organizar una cena de homenaje a Pablo Iglesias por haber entronizado en los ayuntamientos a personajes como Manuela Carmena, Ada Colau, Rita Maestre y Marisol La Roja, que les están haciendo las columnas desde las elecciones locales.

Este 22 de julio 2015, los columnistas se divierten, y de qué manera, con las últimas declaraciones y los últimos tuits de los encargados de recoger las basuras y limpiar las aceras. Ussía, Losantos, González y tantos otros tendrían que mandarles una caja de bombones.

Empecemos la jornada con Pedro Narváez (La Razón), que afirma que el PSOE de Sánchez se está ahorcando con la cuerda de Podemos.

Se nos pusieron los ojos de Marujita Díaz cuando el caudillo de Podemos afirmó el lunes en Onda Cero que una cosa es lo que se promete y otra lo que la responsabilidad de Gobierno permite hacer, convirtiéndose así en un personaje entre paréntesis dentro de una larga subordinada que no desemboca y que admite al fin que el polígrafo de la realidad griega ha decidido que miente.

Madrid es la cuerda con la que se ahorca Podemos y con la que ensaya su suicidio el PSOE. Los ventrílocuos de Carmena tratan a Carmona como el trapo con el que limpiar su mugre totalitaria. Los socialistas son el muerto en el entierro, actores de un grito mudo. De divos de la ópera en tiempos de Zapatero a entremés de la «vedette» del momento.

Soportan el ninguneo de Maestre, se abstienen en Navarra en la investidura de una abertzale que va por derecho, intentan seducir a Cataluña, el mayor desafío al que se enfrenta España en décadas, no con una idea de nación, sino con una reforma constitucional en la que no creen todos sus acentos, sobre todo el andaluz. El PSOE parece un holograma de serie «b». Si el juego se reduce a ver quién tiene la renta mínima más larga, pueden ir cortándola porque no tendrán personas para repartirla.

Sin duda escarmentado por la experiencia de Zapatero, Santiago González (El Mundo) pide a los gobernantes que lleguen ya entrenados a los despachos y no como becarios.

No puedo compartir el juicio de mi querido Jorge M. Reverte, de que Madrid tiene una de las mejores alcaldesas posibles, opinión que sustenta (o matiza) porque aún tiene que aprender el oficio. Uno, sin ser Clinton, comprende y admira la función de los becarios (y las becarias), pero a los puestos de responsabilidad preferiría que ya llegaran aprendidos. Me parece excelente que en esta fechas se llenen las redacciones de jóvenes recién egresados de las facultades de Periodismo y de los másteres, pero deploraría que se les encargaran los editoriales el primer día, aunque a veces pueda parecer el know how diario de nuestra prensa.

Con el tiempo se acuñará la locución «pintas menos que Carmona (o Carmena) en Cibeles», un madrileñismo que hará fortuna y desterrará casticismos anteriores: pintar menos que Maximino en Haro o que Chapachorra en Pamplona, que son más sonoros pero menos inteligibles.

 

Rosa Belmonte, a la que el verano ha trasladado a las páginas nobles de ABC, reconoce que se queda sin palabras en el diccionario ante el vocabulario de Marisol Moreno, lesbiana y animalista, que ahora ejerce (y cobra por ello) de concejal de Juventud y Protección animal del Ayuntamiento de Alicante.

No sé qué leyes educativas han conseguido en Argentina que una joven nacida en 1985 crea que a Jesucristo lo colgaron (esta mujer ve las sogas de Davidelfín y cree que son cruces de Caravaca). Tampoco sé bajo qué ley educativa española, ya pierdo la cuenta, se ha formado Marisol Moreno, la concejal alicantina de Juventud y Protección animal. Marisol La Roja. ¿Pero a quién se le ha podido ocurrir que los jóvenes y los animales tenían que estar en la misma concejalía? Quizá a quien pensó en su titular.

Semejante ejemplar político está haciendo buena a Sonia Castedo (al teléfono o en pijama). El odio que escupe es como el de W. C. Fields pero sin gracia. Si este odiaba a mujeres, perros y niños, la concejal odia todo lo demás. Lo peor de los insultos desplegados por la monologuista metida a política (suele ser lo mismo) es la batería de palabros. «Ridículamente antropomorfista», dice de Susana Díaz, además de añadir que la suya es una «visión androcéntrica del ser humano». Pero mi favorita de sus frases es esta: «No entiendo cómo se le puede llamar Pepe a un toro y luego matarlo salvajemente». Ni Brigitte Bardot ni Pamela Anderson han dicho nunca tantas sandeces. Marisol lo PETA. Juventud, animales, egolatría.

Pero el más escatológico es Alfonso Ussía, que carga contra los concejales de ERC de Barcelona que, después de borrar a Franco, a José Antonio y a los franquistas del callejero quieren hacer otro tanto con la familia real. ‘Piojos’ les llama desde el título de su columna.

 

Las visitas de Don Juan a Barcelona fueron constantes. Intentó impulsar una presencia activa y permanente de un miembro de la Familia Real en la Ciudad Condal. Y mantuvo unas formidables relaciones con su compañero de destierro, el Presidente Tarradellas, y muy cordiales con Jordi Pujol, no así con su esposa, Marta Ferrusola, a la que consideraba «un alacrán».

Si estos piojos van a borrar el nombre del Rey Don Juan Carlos I -me figuro que también el Hotel con el mismo nombre y el Princesa Sofía-, cometerán una grave injusticia. El gran impulsor, con toda España detrás, de la Olimpiada de Barcelona fue el Rey. Pero si quieren eliminar el Paseo «Joan de Borbó», que lo hagan sin problema. «Joan de Borbó» no ha existido nunca. Es un invento. Una cursilería histórica. Difícil, de cualquier manera, eliminar los vestigios de la Corona de España en Barcelona, allí donde el Conde de Barcelona lo es precisamente, por ser el Rey de España.

Para acabar con los alcaldes, traigo la columna de Joaquín Luna (La Vanguardia) dedicada a la ‘ideica’ de Xavier Trias y Ada Colau de cepillarse las terrazas en Barcelona, esa excrecencia del capitalismo opresor y españolista.

Hay situaciones que claman al cielo y también explican la famosa desafección de los ciudadanos. Esta no es de izquierdas ni es de derechas, soberanista o unionista, es más antigua que yo: la insensibilidad de una maquinaria burocrática, me atrevo a decir que inhumana, que se da de bofetadas con el sentido común, y terminarán pagando, como siempre, los más débiles del eslabón laboral.

-Voy a tener que despedir a tres camareros.

Esto le escuché hace una semana al dueño de un restaurante gallego que ni me conoce ni sabe que soy periodista. No iba de farol. Tiene mesas en su esquina, de barrio anodino, como el mío, y en verano son un éxito.

Empleo aparte, uno se resiste a creer que las terrazas sean un problema grave en Barcelona. Yo diría lo contrario: son una salida obrera al ocio, tan recortado. Un café, un quinto, unas bravas -normalmente lamentables- son en las terrazas de barrio el capricho máximo al que aspiran algunos vecinos.

SÁNCHEZ, UN EMPLEADO DEL SEPU EN LAS REBAJAS

La propuesta de Pedro Sánchez de dar una renta básica o sueldo o como se llame a todo pobre (supongo que también extranjero ilegal) alucina a un par de columnistas. Uno de ellos es Federico Jiménez Losantos (El Mundo) al que le preocupa que la mayoría de los políticos y periodistas españoles sea refractaria a los desastres producidos por el socialismo real, o sea, el comunismo.

Pese al milagro alemán, obra de Erhard -de los liberales de la escuela austríaca de ‘Ordo’- y pese al propio milagro español que tras la liberalización de la economía en 1959 logró un despegue espectacular y, con los inmigrantes, que luego volvieron, el pleno empleo (hoy impensable), en el mundo intelectual sigue imperando el paradigma socialista, a veces socialdemócrata, tendencialmente comunista. No importa la miseria producida por el socialismo real, o sea, el comunismo, ni la libertad y la riqueza de las sociedades demoliberales y capitalistas. En los medios educativos y periodísticos sigue imperando, como en los años 30 y 40, el descrédito de la libertad, inseparable de la propiedad. Y nada lo prueba como el afán del PSOE, Partido Popular y Ciudadanos en imitar a los comunistas de Podemos en lo peor de su programa: la “renta universal básica”, o sea, el sueldo de nacimiento.

Los liberales, Hayek incluido, defendemos que el Estado -con la Ley siempre sobre el Gobierno- debe ayudar a los que, por la razón que sea, no pueden valerse por sí mismos. Y que los más pobres deben poder acceder a la mejor educación. A los podemitas de todos los partidos, hay que decirles que cobrar por nacer, requisito para algún día votar, es subvencionar la pobreza. Y para explotarla, no para combatirla.

Otro de esos columnistas es Ruiz Quintano (ABC). Para comprender su columna, titulada ‘El SEPU’, hay que explicar que éste era el nombre de un gran almacén que había en la Gran Vía madrileña y que cerró en 2002.

El PSOE es el Sepu de la socialdemocracia, y Pdr Snchz, ese empleado del mes que en las rebajas de julio va dando salida a lo que encuentra por los cajones. La pobreza es su nueva ganga, sacada de aquel artículo de Araquistáin en «El Sol» que da cobertura ideológica a todos los «asaeros» de vacas que son como la franquicia del partido.

-Llevadme a La Moncloa y en cuatro años acabo con la pobreza en España -dice la versión de Zp en plastilina.

-Llevadme a la FAO y en cuatro años acabo con el hambre en el mundo -dijo, cuando lo suyo, Moratinos, políticamente un gedeón tan implacable que parecía infalible.

Pedro de la Preveyéndola sólo tiene un problema con su «ingreso mínimo vital»: para socorrer a todos esos pobres, primero va a tener que crearlos, y aquí es donde entra Pablemos.

Raúl del Pozo (El Mundo) trata de colocar a Irene Lozano en las filas de C’s.

¿Qué piensa hacer Albert Rivera con los náufragos de UPyD? Ahí está Irene Lozano que ha demostrado que no es un número. Sacó a luz el ‘caso Zaida’, el acoso sexual en el Ejército. Fue diputada revelación y diputada del año por su trabajo en defensa de los Derechos Humanos. Para Rivera la experiencia parlamentaria de Lozano sería un gran activo. Otra pregunta: ¿Se conformará Albert con el papel de copiloto? Próximamente va a participar como piloto auxiliar en el rally Baja Aragón en ‘Planeta Calleja’, pero es un misterio conocer sus intenciones como candidato.

Fuentes cercanas al líder me explican: “Yo creo que Rivera apoyará a Rajoy o a Sánchez, según le convenga, igual ha hecho en Madrid por un lado y en Andalucía por otro”. Pregunta de política ficción: ¿Con qué piloto iría Albert, con Núñez Feijóo, más de lo mismo, o con Pablo Casado, del quinteto del metal, al que apoyarían también las fuerzas desperdigadas del aznarismo?

ABADILLO COINCIDE CON RAJOY: NO HACER NADA CONTRA MAS

La matraca catalana ha vuelto estos dáis con toda su barahúnda.

Francesc de Carreras avisa en El País a Artur Mas y su corte de que está perdiendo al votante tradicional de CiU.

 

El convergente moderado hace un tiempo que anda perplejo. No acaba de entender lo que hace el partido al que ha estado votando toda su vida. En tiempos de Pujol no tenía dudas, aquel hombre sí que sabía, hasta hablaba alemán. Pero Artur Mas también le gustó. Se explicaba muy bien y parecía saber lo que se hacía, nunca perdía la calma, respondía con serenidad, daba argumentos, era moderado, nunca estridente. Convencía. ¡Soberanía, derecho a decidir, Estado propio! Nada, ni Mas se lo creía, todo era para presionar a Madrid, para obligarles a negociar, para que por fin nos dieran lo que nos merecemos.

El convergente moderado acaba de enterarse de que esta lista con Esquerra está encabezada por uno que hasta hace tres meses era de Iniciativa, era comunista. Y encima, Mas va en cuarto lugar, precedido por Forcadell y por Muriel, una de Esquerra y la otra también comunista, y cerrando el quinteto, Oriol Junqueras. Es decir, tiene que votar a una lista con un Mas empaquetado, rodeado de extremistas. El convergente moderado antes andaba perplejo pero ahora está atónito. ¿A estos tiene que votar él, que nunca ha sido ni independentista, ni comunista, con el presidente en medio, como un títere?

“¿A quién he de votar?”. Desde hace treinta años no se formulaba esta pregunta.

Muy pesimista, Victoria Prego (El Mundo) cree que nos vamos a dar una galleta de campeonato.

Puede que, como en tantas ocasiones ha sucedido en la Historia de España, se haga otra vez inevitable que tengamos que sufrir una nueva catástrofe política y sentimental para que volvamos a apreciar el valor insustituible de la unidad y la concordia y nos pongamos de nuevo a reconstruir los puentes que la total irresponsabilidad de algunos ha vuelto a derribar. Debe de ser nuestro sino.

Pero Casimiro García-Abadillo (El Mundo), en su papel de oficial del Batallón de la Guardia de La Moncloa, sostiene que lo mejor es no hacer nada contra Mas, como hace-no-hace Rajoy.

La opinión mayoritaria (es decir, lo que piensa Rajoy) es que hay que evitar una «guerra de declaraciones» y esperar a ver lo que pasa el 27-S. En medios oficiales se tiene la sensación de que la lista unitaria no logrará la mayoría absoluta, con lo que la crisis política se desplazaría de Madrid a Barcelona.

Aunque hay sectores siempre dispuestos a la batalla, ahora lo prudente (en esta ocasión el presidente acierta) es aguardar a que el 27-S nos diga cómo se conforma el mapa político en Cataluña. El artículo 155, como los extintores, sólo debe usarse en caso de incendio.

Antonio Casado (ElConfidencial.com) acierta por una vez al olvidarse de aplaudir a a su PSOE y se centra en el último favor de ERC a Artur Mas.

No solo un burladero de sus fracasos. La lista única (“Juntos por el sí”), en la que se amontonan los dos caudillos nacionalistas, Mas y Junqueras, le hace su primer gran favor al presidente de la Generalitat. Acaba de dejarle libre de responsabilidad política por el escándalo de la familia Pujol. Cuando el soberanismo y la fortuna familiar eran una misma cosa. Ahora ya sabemos que se trataba de corrupción en el mismísimo nicho fundacional del nacionalismo posfranquista (léase CiU, costalero ocasional de Gobiernos del PSOE y del PP).

Ante las conclusiones de la comisión parlamentaria, por fraude fiscal y corruptelas varias del padre político del president Artur, la alianza CiU-ERC funcionó ayer como un reloj en el Parlament. Se trataba de eliminar cualquier salpicadura que pudiera alcanzar al piloto del vuelo hacia la “desconexión”. Objetivo conseguido. El ex molt honorable, Jordi Pujol, queda reprobado con el voto en contra de CiU, pero desaparecen los pasajes con sospechas sobre el comportamiento de Artur Mas en relación con los oscuros negocios de la familia Pujol.

Y de un separatismo a otro, de Cataluña a Navarra. Emilio Campmany (Libertaddigital.com) escribe sobre los peligros para los navarros, pero les advierte a éstos de que les conviene renunciar al privilegio del convenio (que no el concierto, querido Emilio)… cosa que me temo que no harán.

Siempre tuvimos la sospecha de que la entrega de Navarra a la ETA iba en el paquete negociado. Lo que no sabíamos es cómo lo iban a hacer. Ahora ya sabemos cómo van a empezar a hacerlo. De momento, ya está Bildu gobernando en Navarra, con la Policía Foral a sus órdenes. Y, lo que es todavía más repulsivo, los que tienen las manos tan delicadas como para no querer mover el nogal para no arañárselas, se han apresurado a ir a recoger las nueces, que para eso sí que no se les caen los anillos. Oír a Urkullu y a Erkoreka hablar de la realidad de una posible unión de Navarra al País Vasco da arcadas, sabiendo como sabemos que no es algo ganado en buena lid, sino una concesión extraída a gobiernos débiles y cobardes a punta de pistola, en sentido literal.

En el resto de España, el destino de los navarros, contemplados como señoritos que no pagan impuestos gracias al concierto económico, interesa poco y por tanto poco se hará para evitar que la ETA los incorpore al paraíso verde de Sabino Arana. La única posibilidad que les queda si de verdad quieran evitar ser absorbidos es la de renunciar al cupo y pagar impuestos como todo hijo de vecino. Ya verían cómo en esas condiciones no los querían en las Vascongadas. Y ya verían cómo así estaríamos los demás más dispuestos a defenderlos de la codicia etarra.

 

José María Carrascal (ABC) escribe sobre la última biografía de Torcuato Fernández-Miranda y al volver la vista atrás reconoce que los padres del régimen se equivocaron con las autonomías.

Fue un éxito. Un éxito tan grande que nos impidió ver los errores cometidos. A quien no podían escapar era al padre del invento, que nada más puesto en marcha los detectó. El primero y más grave de ellos, la nueva articulación del Estado. Eso de crear «nacionalidades», término espurio, no podía acabar bien en un pueblo sin la menor experiencia democrática, y encima, con dos rangos, las «históricas» y las no históricas, fomentando el vicio nacional, la envidia, con el resultado del «café para todos», que no dejó satisfecho a nadie. Torcuato Fernández-Miranda lo adivinó y lo advirtió muy seriamente, pero no le hicieron caso. Ante lo que se fue a morir a Londres, pienso, para no ver el fracaso de su obra, que hoy comprobamos.

España no puede permitirse un Estado de la Autonomías con 17 Parlamentos, 17 Tribunales Superiores de Justicia, 17 Defensores del Pueblo y toda una burocracia estatal, no ya por razones económicas -tenemos más funcionarios que Alemania, con la mitad de la población-, sino porque las «nacionalidades» derivan de las naciones, y las naciones devienen en estados, empezando por las tres que se creen más que las demás, aunque a estas alturas todas tienen ya su himno, su bandera, su día de fiesta nacional y el resto de los atributos estatales. ¡Qué cada autonomía! Cada ciudad, y, por el camino que vamos, pronto lo tendrá cada pueblo. Buenos somos los españoles para ser menos que los vecinos.

RIGALT Y GUERRIERO NOS CUENTAS SUS DEPRESIONES

Hoy es miércoles y es día de chicas con angustias y depresiones.

 

La columna de Carmen Rigalt se titula ‘Matilde Solís’, y si cree, amigo lector, que la periodista escribe sobre la ex esposa del duque de Alba que ha relatado los abusos a que la sometió un afamado psiquiatra sevillano se equivoca. Rigalt aprovecha la ocasión para hablar de ella:

Mi primera visita al psiquiatra fue después de fallar la otorrino, el digestivo y el traumatólogo. La otorrino sugirió que me extirparan las amígdalas dada la frecuencia con que sufría infecciones. El traumatólogo dijo que tenía los pies planos y me mandó a dar caminatas por la playa. El digestivo no recuerdo que dijo, pero en un aparte debió de comentarles a mis padres que yo vomitaba para llamar la atención. Fue entonces cuando me llevaron al primer psiquiatra de mi vida, un tipo pálido que recibía en una habitación sombría y con los cortinones echados.

La mía fue una infancia rabiosolla.

Cuánto le cuesta entender a Carmen Rigalt que no nos interesa su infancia.

Para solucionar sus problemas mentales o al menos mitigarlos, Leila Guerriero (El País) nos cuenta que en Santiago de Chile fue a ver a una echadora de cartas, vidente o bruja.

Me pregunta si quiero saber algo sobre el amor. No. ¿Sobre el trabajo? No. Me mira como si ella fuera un pájaro y yo un insecto y entonces, arrebatada por una euforia culposa, le digo la verdad (sabiendo que sonará a mentira): que a veces, no siempre pero a veces, me quedo mirando una pared o, como ahora, un televisor, y siento que una cáscara de desesperación helada me cubre por dentro y que a lo mejor ella puede decirme por qué me pasa: de dónde viene eso. La mujer me mira y, siete grados por encima del desprecio, me dice: “Usté me está güeviando”.

Queridas señoras o señoritas: si ustedes pretenden que los hombres mayores, fumadores o no, las tomemos en serio y las tratemos como los seres adultos que pretenden ser, ¡dejen de contarnos sus migrañas y sus penas!

Jopé con la literatura femenina.

 

Sin embargo, el premio a la columna ridícula del día se lo doy a Manuel Jabois (El País), porque no le perdono que me haga defender al ministro de Interior. A Jabois le parece muy mal que se critique a Guardiola por su contradicción de ser separatista catalán y haber jugado en la selección española.

Ayer, por ejemplo, Fernández Díaz se enteró de que Guardiola se había metido en una lista electoral sin avisarle. Su reacción fue decir que a la política puede dedicarse cualquiera con vocación de servicio público y que era muy respetable que un entrenador se dedicase a ella. Pero en el caso de Guardiola “no se puede ser entrenador del Bayern y al mismo tiempo dedicarte a hacer política: o haces una cosa o haces otra”. Más que las declaraciones de un ministro parecen las declaraciones de un hooligan del Bayern. De hecho hay algo incómodo en que una persona se contradiga al mismo tiempo que habla: es un fenómeno asociado al fútbol. Fernández Díaz no es que no digiera el independentismo: es que se le atraganta la sequía en Champions.

Yo siempre he pensado que a los jugadores que no sienten España como país hay que primarles el doble por sacrificar sus veranos por una causa en la que no creen, pero el ministro es de los que salen a celebrar el himno antes que la copa.

Yo creía que Jabois era gallego. ¡A ver si estaba equivocado y es un señorito catalán!

http://www.periodistadigital.com/

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