Salud.Superando el Panico_.la medicina más milagrosa de todas cuantas existen: AMOR. El amor lo cura todo. Por lo tanto, ya sabes: mímate, mima a los demás y déjate mimar!!..!!!!

Si estás sufriendo ataques de pánico o ansiedad, te recomendamos que antes de leer este artículo en el que te explicamos cómo superarlos, leas primero qué son los ataques de pánico o ansiedad, donde desvelamos su origen. Conocer el territorio que pisamos es el primer paso para aprender a manejarnos en él.

Una vez que tengamos claro qué nos está ocurriendo, es el momento de ponerse manos a la obra.

Paso 1: Reconocer los síntomas

Una crisis de pánico o ansiedad es una respuesta fisiológica natural ante determinados acontecimientos de la vida.

CRISIS AGUDAS

Es evidente que si sufrimos un brutal ataque de pánico o crisis de ansiedad con todos los síntomas que te explicamos en el reportaje “qué son los ataques de pánico o ansiedad” no hace falta reconocer los signos puesto que son bastante evidentes. En este caso podemos llegar a comprender que se trata de un miedo “irreal”. Es decir, ni te vas a morir, ni te vas a ahogar, ni te va a dar un infarto, ni el mundo se termina, sino que esos pensamientos son simplemente una respuesta fisiológica ante una situación de estrés prolongada.

CRISIS ENCUBIERTAS

Pero cuando estos signos no se dan con vehemencia podemos caer en el error de “creer que el peligro es real“. De esta forma, si empiezas a sentir, de la noche a la mañana y sin una justificación evidente, que algo malo pasa, que algo malo tienes, que determinada cosa terrible va a ocurrir y este tipo de pensamientos se hacen recurrentes y obsesivos, es importante detectarlos y reconocerlos como una crisis de ansiedad para no caer en el error de “creerlos ciertos”, cosa que empeora todavía más la situación.

UNA RESPUESTA NATURAL

Por lo tanto, el primer paso para superar la crisis de pánico y angustia consiste en comprender que se trata de una respuesta natural ante un conflicto interno que tendremos que resolver. Pero este no es el momento de resolverlo; no cuando la mente se encuentra tan agitada y confundida.

Imagina que lo comparamos con una gripe. Hasta que no aparecen los primeros síntomas no podemos tomar medidas. Pues esto es lo mismo. Simplemente se trata de una afección tan natural como pueda ser una gripe ante la cual tenemos que tomar medidas. La reconocemos, la aceptamos y nos ponemos manos a la obra para solucionarlo, sin dramatizar.

Paso 2: Atreverse a aceptar la crisis

Si hemos pasado por la terrible experiencia de sufrir una auténtica crisis de angustia es bastante probable que desarrollemos el famoso “miedo al miedo“, es decir, verdadero terror a que vuelva a ocurrir. Evidentemente, este miedo no hace sino incrementar las posibilidades de que la crisis vuelva a desatarse, una y otra vez.

La verdadera clave para superar las crisis de angustia consiste en dejar de tenerles miedo, es decir, en permitir que ocurran y que el cuerpo se exprese. Esto es fácil de decir pero no parece tarea fácil. Sin embargo, sí lo es. Cuando conseguimos dejar de tenerles miedo, las crisis pierden casi todo su poder. Pueden ocurrir, sí, pero son bastante más llevaderas y bastante menos incapacitantes.

Nuestra propuesta es la siguiente: la próxima vez que sientas que “se acerca”, déjala venir, déjala quedarse y acepta que todo lo que tienes es una crisis de angustia y que las crisis de angustia no suponen peligro alguno.. Por mucho miedo que tengas, no hay peligro real (ni de infarto, ni de ahogo, ni de muerte). Si observas los síntomas como lo que son (síntomas), sin juzgar… la perspectiva cambia. En lugar de dar credibilidad al miedo, explóralo… ¿Dónde está? ¿Dónde sientes la angustia? ¿en qué punto te ahogas?

Intuir al monstruo entre las sombras de la noche da mucho miedo, pero si te atreves encender la luz y mirarlo de frente, te darás cuenta de que no es tan terrible, ni tan poderoso. Llega, dura unos minutos, alcanza el clímax… y desaparece.

Paso 3: Agradecer las crisis

Te propongo un juego: Que en lugar de pensar que te está ocurriendo algo terrible, te atrevas a sopesar la idea de que, en verdad, es algo que deberías agradecer.

Por un lado, tu cuerpo y tu mente están respondiendo a las llamadas de alerta, es decir, funcionan bien y eso es esencial para la supervivencia. Por otro lado, permitir que esa angustia se manifieste es un modo genial de evitar que se quede dentro y nos genere males peores, una enfermedad, por ejemplo.

Imagina que has contratado un sistema de alarmas contra incendios. Lo que esperas es que la alarma funcione, no? Pues míralo desde este punto de vista. Tu sistema de alarmas funciona, tu cuerpo y tu mente funcionan y tú funcionas… ¡Eso es fantástico!

La vida es sabia y casi siempre nos coloca allá donde debemos estar. Mejor que rebelarse sin más, parece más inteligente aceptar el lugar en el que estamos (quién sabe si por nuestro bien) y resolver aquello que requiere ser resuelto.

Paso 4: Ayuda externa

En este punto es muy importante que comprendas que las verdaderas herramientas son las que tienes tú, porque si pones toda tu confianza en el exterior te están enviando un claro mensaje: tú no puedes. Y eso no es cierto. Creer que algo ajeno nos va a solucionar las crisis de pánico o ansiedad es muy frustrante. Por el contrario, convencernos que tenemos herramientas más que suficientes nos permite tener un margen de maniobra y cierto control sobre la situación.

Una vez teniendo claro que las herramientas más eficaces están dentro, no es una mala idea apoyarnos con ayuda externa. Ahí van algunas sugerencias:

  • Psicoterapia

    Sin duda, hacer psicoterapia con alguien profesional en quien confiemos nos ayudará considerablemente a superar las crisis de pánico o ansiedad. Ten en cuenta que este tipo de profesionales pueden ser de psicología general, o también de las nuevas corrientes como PNL, couching, biodescodificación, gestalt, etc.

  • Suplementos

    Existen algunos nutrientes y plantas especialmente indicados para el equilibrio del sistema nervioso: Vitamina C, vitaminas del grupo B, magnesio, triptófano o Hipérico. Acertar con las dosis y sinergias de estos elementos es complicado, por lo que te recomendamos que antes de tomarlos consultes con un especialista o elijas algún producto específico para la ansiedad elaborado por un laboratorio que te guste y que combine varios de estos ingredientes. Consulta cuáles son los suplementos más eficaces para la depresión.

  • Aromaterapia

    Como remedio de urgencia, te proponemos que lleves siempre a mano un botecito de aceite esencial de lavanda. Tiene propiedades tranquilizantes y es uno de los aromas de la alegría. Cuando sientas que la ansiedad y el nerviosismo te invaden, inspira profundamente del recipiente dos o tres veces para que sus partículas esenciales entren en el torrente sanguíneo a través de los pulmones. También puedes poner unas gotas en la almohada antes de ir a dormir. O si quieres algo más elaborado, te proponemos este remedio casero con aceites esenciales para la ansiedad.

  • Otras terapias naturales

    Además de estas ayudas externas, existen numerosas terapias naturales que pueden contribuir a tu bienestar de manera general: Flores de Bach, reflexología podal, quiromasaje, osteopatía, sales de Schüssler, acupuntura, cromoterapia, etc.

Paso 5: + Hábitos saludables y – pensar

Las crisis de pánico o ansiedad se desencadenan tras un período prolongado de estrés o como respuesta a algún conflicto no resuelto, eso es verdad. Sin embargo, mientras nuestras emociones no estén calmadas, es bastante difícil vislumbrar con claridad el panorama. Por lo tanto, nuestro consejo es que, mientras se mantengan las crisis agudas, no intentes buscar un sentido a la vida o una solución definitiva a tus cuestiones existenciales. Eso vendrá más adelante, con la calma y la claridad mental.

Mucho más efectivo será echar mano de todas las herramientas que nos ayuden a encontrarnos mejor, tanto física como emocionalmente. Ahí van algunos hábitos necesarios:

  • Dieta

    En las crisis de ansiedad y cualquier otra disfunción del sistema nervioso interviene de manera definitiva nuestra bioquímica. Aportar al organismo aquellos nutrientes que favorecen un correcto funcionamiento del sistema nervioso y eliminar aquellos que lo perjudican es un hábito necesario que las circunstancias requieren. Para saber cómo seguir una dieta apropiada consulta nuestros reportajes: Dieta para la depresión y cómo desintoxicar el organismo.

  • Descanso

    Dormir bien es esencial, no solo para el sistema nervioso, sino para todo. Nuestro organismo lleva a cabo funciones muy importantes mientras dormimos y segrega hormonas y otras sustancias muy necesarias. Te ofrecemos algunos consejos en cómo dormir bien.

  • Ejercicio

    No es un tópico, sino una realidad como un templo. Hacer ejercicio oxigena el cuerpo y nos ayuda a liberar las tensiones y el estrés. Echa un vistazo a cuál es la forma más inteligente de hacer ejercicio

  • Yoga y meditación

    Tanto el yoga como la meditación ofrecen excelentes resultados en personas que sufren estrés, ansiedad o crisis de pánico. estas disciplinas nos ayudan a dirigir la mente y las emociones y favorecen el autocontrol.

Y, por supuesto, la medicina más milagrosa de todas cuantas existen: AMOR. El amor lo cura todo. Por lo tanto, ya sabes: mímate, mima a los demás y déjate mimar!!

http://www.vidanaturalia.com/

MRF

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