España.Rajoy busca escenificar el pacto con Rivera, pero C’s se resiste a ‘regalarle’ la foto al PP.Las pretensiones de Génova no encajan en Ciudadanos, que apuesta por una escenificación de perfil bajo al tratarse de un acuerdo de investidura y no de gobierno.!!!

Las negociaciones entre PP y Ciudadanos para alcanzar un pacto de investidura que lleve a Mariano Rajoy a los 170 escaños llegan a su fin apurando al máximo los plazos. Hoy se acaba el plazo marcado por la formación centrista para cerrar un acuerdo que anoche quedó prácticamente perfilado. Con todo, el documento final se antoja de mínimos, tanto por las cesiones de Ciudadanos ante un PP que ha rebajado las expectativas por limitarse a un pacto de investidura y no de gobierno, como por su escaso recorrido si, como todo parece indicar, el candidato popular fracasa en su primer intento.

Mariano Rajoy abrirá esta mañana el curso parlamentario en Pontevedra, y desde las filas populares confían en que no pase de esta tarde la consecución, al menos, de un preacuerdo. Su deseo hubiese sido cerrar el preacuerdo ayer para que esta tarde se firmase pacto, pero desde Ciudadanos valoraron los avances como “insuficientes” retrasando así su firma.  

La resistencia de los populares para aceptar medidas estrella de la formación centrista provocó tensiones, amenazas veladas de ruptura y hasta un ultimátum durante el proceso negociador. Primero se cuestionó el contrato único y otras medidas laborales en el bloque de empleo y economía, luego se redujo el alcance de las medidas anticorrupción; seguidamente se rebajaron los fondos para financiar el paquete de medidas sociales (que Ciudadanos cifraba en 7.300 millones de euros) y, finalmente, se descartó la supresión de las diputaciones y otras reformas institucionales. Un desgaste que ha ido ‘in crescendo’ hasta el punto de que Albert Rivera tuvo que descolgar el teléfono para transmitirle a Rajoy su preocupación y afearle lo que consideró falta de voluntad política. 

Las tiranteces del proceso, con reproche de Rivera a Rajoy incluido, sumadas a la cuestionada viabilidad de un acuerdo que podría tener el mismo margen vital que la investidura y al debilitamiento de la imagen del candidato popular ante un anunciado fracaso en la Cámara, han generado más divergencias en una cuestión comunicativa fundamental: la escenificación del pacto. Tras ello se producirá la llamada del candidato al líder de los socialistas, Pedro Sánchez. 

El desgaste ha ido ‘in crescendo’ hasta el punto de que Albert Rivera tuvo que descolgar el teléfono para transmitirle a Rajoy su preocupación

El presidente en funciones busca darle el mayor empaque posible, con un acto solemne en el que los protagonistas de la foto sean él y el líder de Ciudadanos. Una forma de visibilizar que, con 170 escaños, es el candidato con más apoyos parlamentarios y, por tanto, jugar su última baza para presionar a Pedro Sánchez y provocar un cambio de postura en el PSOE “sensato”. No en vano, el propio líder de los socialistas manifestó tras las elecciones que no bloquearían la investidura de quien consiguiese más apoyos parlamentarios de cara a su investidura.

C’s apuesta por un perfil bajo

Las pretensiones de Génova no encajan en Ciudadanos, que rechazan ‘regalarle’ la foto a Rajoy y apuestan por una escenificación de perfil bajo. Desde el principio cerraron la puerta a explorar un pacto de gobierno, como sí hicieron en la pasada legislatura con el PSOE, y la propia firma del pacto anticorrupción, condición de partida para iniciar las conservaciones y que se ha matizado en las negociaciones, limitó su protagonismo a los portavoces de los grupos parlamentarios. 

La resistencia de los populares para aceptar medidas estrella de la formación centrista provocó tensiones, amenazas veladas de ruptura y hasta un ultimátum

Rivera ya accedió a abrir negociaciones con el PP al considerar que era la opción “menos mala” para desbloquear la actual situación política, remarcando que no era su candidato. Al día siguente de las elecciones generales del 26-J, el líder de Ciudadanos anunciaba tajante y públicamente que “nosotros no vamos a apoyar al Gobierno de Mariano Rajoy”. El veto era a Rajoy, no tanto al PP, al considerar que el jefe de los conservadores no era “la persona que podía regenerar España” por ser “el responsable político” de los capítulos más negros del partido en materia de corrupción.

El contundente posicionamiento de Rivera con respecto a Rajoy y las duras palabras que lo acompañaron aún con los resultados del 26-j en la mano, dificultan la escenificación de un pacto escasas semanas después. Todo ello sumado a que, al menos de momento, el candidato popular no es el caballo ganador y por eso mismo desde Ciudadanos se han ciudado en dejar en el aire si el acuerdo seguiría o no vigente de consumarse el fracaso de Rajoy en la segunda votación de investidura, el próximo viernes 3 de septiembre.

La metamorfosis de Rivera: del no al (posible) sí pasando por la abstención no tiene en su hoja de ruta un apretón de manos con Rajoy, una imagen con costes impredecibles para líder de Ciudadanos, que tratará de evitar. Los giros de guion en la formación centrista durante las últimas semanas obligan a no descartar nada, pero las diferencias en cómo escenficar el pacto, una cuestión de imagen nada desdeñable, son significativas. Pese a ello, el hall del Congreso en el edificio de la tercera ampliación, donde se desarrollaron las negociaciones, está preparado desde la mañana de este viernes “por lo que pueda pasar”. 

http://www.elconfidencial.com/

MRF

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